El boom tecnológico de las últimas tres décadas se produjo al mismo tiempo  que en el ámbito social como cultural y/o económico se generaran nuevas desigualdades entre hombres y mujeres. Al estar atravesando la denominada era digital a ésta nueva diferenciación se la conoce como brecha digital de género.   

Siendo una variable de las variables más relevantes relacionadas con el retraso de las mujeres en la incorporación al mundo de las nuevas tecnologías y al uso de Internet.

En éste aspecto, las diferencias de acceso entre hombres y mujeres aparecen en todas las sociedades actuales, tanto en contextos de economías avanzadas como de economías en desarrollo.​

Estamos en un mundo donde si bien las mujeres aprovechan cada vez más las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en todas las esferas de la vida, al mismo tiempo se produce una brecha de género manifiesta no sólo en el menor número de mujeres usuarias de las TIC, sino también en la persistencia de desigualdades estructurales específicas de género que constituyen barreras para su acceso y su uso.  Esta brecha se ha sofisticado y expandido: en tal sentido existen diversos tipos de brecha digital, que ha ido adquiriendo nuevas formas. Además de la brecha de acceso, hay una brecha de uso, una brecha de contenidos y una brecha de habilidades tecnológicas. La brecha digital está relacionada con la brecha del conocimiento y, más específicamente, con las “habilidades digitales” necesarias para vivir y trabajar en sociedades caracterizadas por la importancia creciente de la información y el conocimiento.

En tal sentido, la preocupación por las diferencias de género en el uso de PC e Internet resulta creciente. Al analizarse los diferentes aspectos en el uso de Internet en la sociedad se arribó a la conclusión que no existen diferencias en el uso de Internet en la franja de edad de los 16 a 24 años, pero que va creciendo con la edad, llegando a ser diez puntos inferior en las mujeres en el tramo de edad de 65 a 74 años. En éste aspecto, la especialista española en temas de IT Cecilia Castaño señaló que la brecha de género también está relacionada con la escasa proporción de mujeres que trabajan como profesionales de la informática. 

Entre los obstáculos menos visibles para superar la brecha digital aparece la inequidad de género. En América Latina, por ejemplo, si bien se destaca la presencia femenina en el uso de redes sociales y telefonía móvil, esto no tiene correlato en relación con la toma de decisiones de alto nivel empresarial o gubernamental.  Por otra parte, el efecto del nivel de estudios tampoco reduce la brecha de género: las desigualdades de género en el mercado de trabajo son relevantes y se manifiestan de varias formas: la tasa de empleo femenina resulta más baja que la masculina y el empleo femenino ocupa actividades menos relevantes desde lo tecnológico: en empleos relacionados con informática, las mujeres acceden a mas del 50% de las actividades menos calificadas (operadores) y por debajo del 10% en las más calificadas (ingeniería) En América Latina la mujer iguala al hombre en el acceso a PCs e Internet, pero, en cuanto al uso existe una brecha digital en todos los países con un porcentaje de mujeres menor al de hombres que declaran usar Internet.​

En nuestro país, la brecha de género, en sus diversas variantes sigue vigente: sin embargo, ha surgido una luz de esperanza en los últimos años con la aparición de organizaciones que buscan reducirla. La pionera en 2015 fue “Chicas en Tecnología” (www.chicasentecnologia.org) una organización sin fines de lucro local que busca reducir la brecha en el ambiente emprendedor tecnológico a nivel regional, que las mujeres se acerquen a la tecnología a través de programas libres y gratuito y esta orientada para aquellas chicas adolescentes de nivel secundario en Argentina y toda la región. El objetivo es “promover la diversidad en el ámbito tecnológico y generar un cambio que permita reducir la brecha de genero dentro del mundo de las empresas de tecnología.” La otra, de carácter internacional, es Upward  (www.upwardargentina.com/), radicada en Argentina en 2016 y conformada por mujeres líderes que congrega a altas ejecutivas para potenciar su desarrollo profesional, fomenta  el empoderamiento femenino en las empresas, y busca que sus pares masculinos participen de ésta transformación.

 

 

CDA como empresa pionera de IT en Argentina, siempre ha tenido un principio rector de igualdad ya sea cual fueren las diferencias sexuales, ideologías o creencias, de sus integrantes, creyendo fuertemente en la voluntad de las personas en crecer y ser cada día mejores profesionales, la directriz principal para la formación de nuestros equipos, que siempre se han caracterizado por la inclusión en la diversidad. Creemos en ello y apostamos a sumar más profesionales y diversas miradas para abordar soluciones más transformadoras.