Nos encontramos en un tiempo donde atraer talentos y sobre todo retenerlos se vuelve cada vez más desafiante. El crecimiento de los denominados unicornios argentinos sumado a la presencia casi invasora de las compañías del exterior, que ofrecen trabajar de forma remota a cambio de un salario dolarizado, dificulta a las empresas locales no solo encontrar profesionales, sino también evitar que los suyos propios elijan otras compañías.

La disminución del talento implica una pérdida del capital más importante que tienen las empresas de servicio, así como de productividad, dinero y tiempo invertidos en la capacitación, la adaptación a las lógicas de la empresa y la experiencia obtenida. Es por ello que se vuelve sumamente importante dar a los empleados la motivación suficiente, fomentando su satisfacción laboral, para evitar que abandonen la organización. 

Uno de los puntos principales es forjar un clima laboral saludable, donde haya una buena comunicación ya sea horizontal o vertical y los empleados puedan sentirse libres, entablar relaciones sociales y desenvolverse profesionalmente. Es importante que se sientan escuchados e integrados, tomando como válidas sus ideas o sugerencias, esto hará que reconozcan la importancia de su rol y su compromiso con el desarrollo de la empresa.

A veces es necesario correr el enfoque exclusivo sobre los resultados y, en su lugar, poner la mirada en las personas que hacen esos objetivos posibles. Estar pendientes de las señales o las cosas que hacen a los empleados perder la motivación es una forma de lograr esta empresa más humanizada. También es fundamental, además de asegurarse de que cada uno se sienta a gusto con su puesto de trabajo, ofrecerles la posibilidad de crecer dentro de la organización: brindar nuevos proyectos, así como oportunidades de desarrollo profesional y promoción genera un incentivo para evitar que aburran o se sientan estancados.

En paralelo, la empresa debe buscar fomentar en los empleados el sentido de pertenencia, sintiéndose tanto parte de la misma como colaboradores esenciales del éxito que pueda alcanzar y de la satisfacción de los clientes. Ligado a ello está la transmisión de una cultura organizacional fuerte cuya misión, visión y valores puedan sentir como propios.

Plantear a los empleados como clientes que se deben retener y fidelizar es una buena manera de estipular estrategias para evitar la escasez de talentos. Para ello es útil ofrecer beneficios de todo tipo, tanto tangibles como emocionales. Puede hacerse a través de sistemas de compensación materiales o no monetarios, en los cuales se reconozcan sus logros, obtengan feedbacks positivos y haya una valoración evidente. El resultado será el aumento del compromiso y la motivación además de un sentimiento de felicidad con la empresa.

Un último punto a tener en cuenta es el relacionado con las expectativas de las nuevas generaciones, que buscan mayor flexibilidad en las medidas laborales, sobre todo en el horario y la movilidad. A su vez, tienen una necesidad de aprendizaje continuo, por lo que es de gran importancia promover los espacios de formación y los programas de capacitación, que ayuda a la evolución de los empleados y les presenta retos que implican nuevas responsabilidades y la oportunidad de progresar.

Considerando todos estos elementos es que las empresas deben enfocarse en cuidar y retener su talento humano. No sólo para evitar la rotación del mismo con las pérdidas que ello implica, sino también para tener un mayor rendimiento y ser así más competitivas en el mercado.