La pandemia impulsó aún más el desarrollo tecnológico de algunas áreas, entre ellas, las que se aplican en el campo de la Biometría, que utiliza las medidas biológicas, o características físicas para identificar a las personas. Las huellas dactilares, el reconocimiento facial y los exámenes de retina son las formas más conocidas de tecnología biométrica. Sin embargo, otros identificadores únicos son la forma de las orejas, la manera en que las personas se sientan y caminan, los olores corporales, las venas de las manos, e incluso las contorsiones faciales.

La biometría enfocada a personas engloba un amplio grupo de aplicaciones, incluyendo salud y seguridad. Si bien tradicionalmente se estudiaron ambos campos por separado, aparecen interacciones entre ellos. En los sistemas biométricos de salud importa disponer de medidas que puedan indicar cuantitativamente el estado de salud de la persona.

Por su parte, los sistemas biométricos de seguridad se centran en utilizar medidas con baja variabilidad intra-clase, robustas con el paso del tiempo, y estables frente a cambios de salud. Para extraer estas características se necesita disponer de muestras a lo largo de las diferentes etapas de la vida y estados de salud.

A modo de ejemplo, en España, una investigación reciente permitió identificar casos de COVID-19 con Inteligencia Artificial aplicada al análisis de la voz. El estudio reveló que las personas contagiadas sufren alteraciones en la voz no detectables por el oído humano, pero que pueden ser registradas por un software biométrico. Dicha investigación, iniciada con el objetivo de avanzar en la detección temprana de casos, utiliza la tecnología que previamente se había pensado para pacientes con infartos. 

El objetivo es analizar en tiempo real aquellas leves variaciones de las cuerdas vocales.

En Rusia, por otro lado, utilizan cámaras conectadas al sistema de reconocimiento donde es posible recolectar información estadística para monitorear zonas en forma de plazas, parques, casas individuales o pasillos. Gracias a la función de conteo de siluetas se puede mejorar la seguridad en caso de delitos dentro de tales zonas. Continuando con la seguridad, la biometría también es una herramienta útil para la policía, el sistema judicial, los aeropuertos, los bancos (permite el reconocimiento de clientes, facilita el uso de cajeros y aplicaciones móviles), el control de los empleados en las oficinas, las firmas biometricas, entre otras cosas.

La solución biométrica reconoce los rostros con alta precisión incluso con un tapaboca, bufanda, lentes y otros elementos que ocultan parcialmente los rasgos faciales. Se trata del algoritmo revolucionario basado en red neuronal, que crea un vector de características de cada persona y lo compara con quienes están en la base de datos. Cada vector es único, e incluso si es imposible de identificar a una parte del rostro debido a la interferencia, la identidad seguirá siendo establecida por las características faciales existentes. Además, el sistema puede determinar si una persona trae puesto un tapabocas, si lo usa correctamente y posee la capacidad de reconocer no solamente rostros, sino también siluetas con alta precisión, así como también permite trabajar simultáneamente con sistemas para la medición remota de la temperatura corporal.

Por el momento, el reconocimiento facial resulta el único método efectivo de monitoreo, superando significativamente en precisión los métodos de geolocalización.

Los tipos de identificación biométrica más utilizados en la actualidad son: escaneo de iris, reconocimiento facial, geometría de la mano, escaneo de huellas dactilares, reconocimiento de voz, control de retina, reconocimiento de escritura y reconocimiento de venas.

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