La función del tester dentro de las compañías se vuelve cada vez más importante y está más interconectada con las demás áreas. Esto se debe a que el testing se fue incorporando dentro de los procesos de desarrollo hasta el punto de volverse una parte inevitable de los mismos, si se quieren obtener resultados exitosos.

Es decir, que la calidad del producto que se ofrece a los clientes depende en gran medida del equipo de testers, de sus conocimientos y capacidades, que deben ser vastos en el ámbito del software. Por lo tanto, también la habilidad de liderar y motivar a estos equipos cobra gran relevancia dentro de las empresas de IT.

 

¿Cómo motivar testers?

Ser la cabeza de un equipo de testers implica trabajar teniendo en cuenta dos conceptos fundamentales: el de “equipo” y el de “testers”. Esto significa que a las skills de liderazgo deberán sumarse las de guiar y saber relacionarse con estos profesionales en particular.

Lo principal a tener en cuenta en este segundo punto es mantener su motivación alta, ya que solo un tester motivado puede realizar un buen testing, lo que será vital para conseguir un producto final que alcance e incluso supere las expectativas del cliente, dando mayor prestigio a la organización.

Para lograr motivar testers se debe partir del objetivo personal y de la empresa. Que cada miembro del equipo tenga en claro el propósito y la importancia de su función, así como el por qué de sus tareas cotidianas. Nadie puede avanzar por un camino a tientas, sin saber a dónde se dirige. Los objetivos son esos destellos de luz que nos marcan hacia qué dirección queremos ir y de qué forma debemos caminar para llegar a destino.

Sin embargo, ese camino que recorrerán los profesionales no será el mismo para todos, ni será tarea del líder marcarlo como un patrón repetitivo. La función de éste, más bien, se limita a acompañar este camino, evitando que la persona se estanque, descubriendo e incentivando aquello que los mueve a crecer, y garantizando que ese avance sea a la par de la compañía. Es por ello que la claridad, la autonomía y la flexibilidad se vuelven cruciales a la hora de dirigir testers.

Otro punto que el líder no debe dejar de lado es la necesidad de comunicación entre él y sus subordinados. ¿Cómo? Otorgándoles un espacio de escucha para sus propuestas, además de hacer buen uso de la herramienta del feedback. Lo más importante del mismo no es sólo lo que se obtenga de él, sino hacer algo al respecto y que los demás puedan notarlo. De nada sirve la honestidad de los empleados si con ella no se hace nada. Sin cambios ni resultados el poder del feedback se pierde, así como la credibilidad del líder.

Pero para llegar a esa sinceridad que se menciona es necesario generar la confianza suficiente en los miembros del equipo, demostrándoles seguridad para hablar abiertamente, así como también un cambio a raíz de lo que se plantea. Ningún empleado creerá pertinente hacer una devolución a su líder si sabe que no será tenido en cuenta o, lo que es aún peor, si le asusta las consecuencias que sus palabras puedan tener.

 

 

Motivarse para motivar

La confianza y la observación que un líder debe tener no se limitan solo al campo del feedback, también deben estar presentes en otros ámbitos. Los testers son innovadores y proactivos, por lo que para ellos es fundamental contar con un espacio para expresarse y sentir que sus ideas son valiosas.

A su vez, se debe conocer bien a los profesionales con los que se trabaja para así detectar en ellos sus habilidades y debilidades, potenciando las primeras y fortaleciendo las últimas. Transmitirles seguridad en sí mismos también tendrá un impacto positivo. Por ejemplo, mediante la delegación de tareas.

Este aspecto puede ser reforzado por medio de desafíos que los alienten a buscar la mejora continua. No hay nada más motivador que toparse con algo que nos implica un reto personal, lo que además nos dirige hacia un inevitable crecimiento. Pero es importante que estas tareas desafiantes se planteen en entornos seguros que contengan a los empleados en caso de fallar, para que esa motivación no se convierta rápidamente en frustración.

Por último, un líder no debe olvidarse de poner el foco en sí mismo también. Él es el primero que debe motivarse, sino ¿Cómo podrá motivar a los demás? Buscar su propio propósito es clave para luego transmitirlo. Darle importancia al propio crecimiento y aprendizaje le permitirá enseñar a los demás.

La verdadera motivación nace del interior de cada persona, pero es responsabilidad del líder plantar allí esa semilla y alimentarla día a día para que crezca.

Podemos afirmar que la figura del tester es clave para obtener resultados exitosos y, por lo tanto, vale la pena invertir en su formación y motivación. En CDA contamos con programas para jóvenes profesionales donde capacitamos testers que son asignados a los distintos proyectos. Nuestros líderes están enfocados en su seguimiento y evolución, manteniéndolos permanentemente motivados.